Carta de la programadora

Por Ariadna Moreno

La programación de un festival debería aportar algo al modo de contar y entender el cine. Por ello, esperaríamos que el programador, al comenzar su trabajo, se planteara ciertas preguntas sobre lo que quisiera mostrar. En una línea similar, Godard se referjía a la importancia de que el personal que trabaja en filmotecas, o similares, reflexione sobre las películas, las imágenes y sus relaciones. Estas reflexiones serían fundamentales ya que, llevadas a la práctica, favorecerían la existencia de espacios de producción, que irían más allá de la mera difusión.

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Cuatro miradas sobre Antoine Doinel

Todos recuerdan a ese niño precoz que protagonizó Los 400 golpes. Jean-Pierre Léaud creció en las películas de François Truffaut y se convirtió en Antoine Doinel. Este personaje, que roza el límite entre la vida y la ficción, apareció en más de un film de Truffaut, convirtiéndose en uno de los rostros más representativos de la Nouvelle Vague. Pero Léaud es más que eso, su belleza particular, contraria a la del corpulento Belmondo, es parte esencial de la poesía de la Nueva Ola. No queremos recordar a Léaud viejo, vestido de rey ni muriendo; preferimos recordarlo en blanco y negro y con un cigarrillo en los labios. Por eso hemos preparado este homenaje. Leer más

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